Una alerta de ciberseguridad internacional sacudió esta semana a la industria tecnológica: se descubrieron dos vulnerabilidades críticas en PHP, uno de los lenguajes de programación más usados para desarrollar sitios web, que expusieron a millones de servidores a posibles ataques. Entre especialistas ya se habla de «Black October», u octubre negro.

Las fallas podrían permitir que delincuentes informáticos tomen el control de servidores vulnerables sin conocer contraseñas ni tener una cuenta de acceso. Bajo ciertas condiciones, un atacante podría ejecutar instrucciones maliciosas a distancia, acceder a información confidencial o comprometer el servidor que aloja una página.
El 21 de octubre, los desarrolladores de PHP publicaron actualizaciones de emergencia para corregir las vulnerabilidades, identificadas como CVE-2026-109618 y CVE-2026-109619 y agrupadas bajo el nombre PHP2Shell. Ambas recibieron una puntuación de gravedad de 9,2 sobre 10. El hallazgo activó advertencias de organismos de seguridad y ya hubo intentos de explotación en sistemas de todo el mundo.
La magnitud del problema se explica por la enorme presencia de PHP en Internet. El lenguaje se usa en plataformas como WordPress, Drupal y Joomla, además de comercios electrónicos y aplicaciones empresariales. Según W3Techs, está presente en el 69,3% de los sitios web cuyo lenguaje del lado del servidor puede identificarse.
El episodio también mostró un cambio en la forma de detectar amenazas: la inteligencia artificial permitió identificar y demostrar la gravedad de errores que habían permanecido durante años en el código de un software fundamental para Internet.
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