Con 46 votos a favor y 22 en contra, la Cámara Alta convalidó los cambios a la Carta Orgánica del BCRA. Para destrabar la sesión, La Libertad Avanza resignó el blindaje de dos tercios para remover autoridades y le devolvió esa facultad al Senado por mayoría simple. El proyecto vuelve a Diputados en segunda revisión.
La Cámara de Senadores dio media sanción a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en una sesión que dejó a la vista las negociaciones que atraviesa el oficialismo para sumar apoyos en el Congreso. El interbloque de La Libertad Avanza logró el respaldo de la UCR, el PRO y varios bloques provinciales para llegar a los 46 votos afirmativos, contra 22 negativos, en la votación en general.
El eje de la reforma redefine la misión del Banco Central, que queda concentrada de manera exclusiva en la preservación del valor de la moneda. El texto también prohíbe el financiamiento directo o indirecto al Tesoro Nacional: deroga los adelantos transitorios y limita la compra de títulos públicos en el mercado primario. Con esto, el Gobierno de Javier Milei avanza en su objetivo de desarmar los mecanismos de emisión para financiar el déficit fiscal.
Un artículo casi unánime que expone la negociación real
El dato más significativo de la jornada no fue la aprobación en general —esperable— sino la votación en particular del artículo 3, que obtuvo 66 votos a favor y apenas 2 en contra. Esa cifra, que incluyó el acompañamiento en bloque del peronismo conducido por José Mayans, no refleja una adhesión al programa económico del Gobierno, sino el resultado de una concesión de la Casa Rosada ante el reclamo de varios bloques por mantener las atribuciones del Senado.
El proyecto que había llegado con media sanción de Diputados establecía un blindaje total para el directorio que preside Santiago Bausili: exigía una mayoría de dos tercios en ambas cámaras tanto para nombrar como para remover a sus funcionarios. Los bloques dialoguistas y la oposición consideraron esa exigencia excesiva, al equipararla a los requisitos de un juicio político, y objetaron que le quitaba al Senado una atribución que le es propia.
La jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, advirtió que no tenía los votos necesarios y aceptó modificar el texto: la designación y la remoción de autoridades del BCRA se resolverán ahora por mayoría absoluta (37 votos) y de manera exclusiva en el Senado. Ese cambio destrabó la sesión. El peronismo acompañó la modificación porque fija, de paso, un piso alto para Diputados: si esa cámara insiste con el texto original del blindaje, va a necesitar reunir dos tercios en la segunda revisión.
Las reservas, en el centro de la discusión
Más allá del resultado final, el debate en particular mostró las diferencias técnicas que genera el nuevo esquema, sobre todo en torno al manejo de las reservas.
«El artículo 13 de esta reforma plantea la inembargabilidad de las reservas y la modificación del 33 habilita al Banco Central a ponerlas en garantía. Esto es gravísimo», advirtió la senadora peronista Florencia López.
En la misma línea, el senador rionegrino Martín Soria cuestionó la flexibilización de las normas de financiamiento externo y señaló que la reforma permite usar reservas de oro y divisas líquidas como garantía para préstamos directos y acuerdos internacionales de tipo REPO.
Desde el oficialismo, el miembro informante y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Agustín Monteverde, respondió a las críticas y enmarcó la medida como parte de un ordenamiento de emergencia: «Es necesario reformar esta ley, esto no es un capricho porque hay evidencias concretas de que se cometió un saqueo al país equivalente al 85% del PBI».
Con los cambios incorporados, el texto vuelve ahora a Diputados, que deberá convalidar el criterio de control moderado que impuso el Senado o intentar una insistencia con su versión original, para lo cual necesitará dos tercios.
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