Con 38 votos a favor y 8 en contra, la Cámara Alta sancionó de forma definitiva la reforma que retrotrae el esquema al diseño original de 2021 y limita el descuento automático a la Patagonia, la Puna y Malargüe. Más de un millón de hogares en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba dejarán de tener el beneficio geográfico y pasarán a un sistema de asistencia por ingresos. El peronismo se retiró del recinto antes de la votación.
La Cámara de Senadores sancionó de forma definitiva la reforma de la Ley de Zonas Frías, que ya contaba con media sanción de Diputados y le da al Poder Ejecutivo una herramienta central en su estrategia de reducción de subsidios energéticos. El proyecto se aprobó con 38 votos afirmativos y 8 negativos, en un tratamiento tensionado por el retiro del interbloque Unión por la Patria, conducido por José Mayans, antes de la votación en el recinto.
La nueva ley modifica la ampliación territorial que se había establecido en 2021. A partir de su promulgación, el descuento automático en la tarifa de gas residencial por criterio geográfico queda restringido a las regiones de clima más extremo: las provincias patagónicas, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe. Alrededor de 90 ciudades y más de un millón de usuarios de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la región de Cuyo perderán el beneficio de manera directa.
El fin de la universalidad por clima
La sanción marca el triunfo del criterio de austeridad fiscal impulsado por la Casa Rosada por sobre los reclamos de intendentes y legisladores del interior bonaerense y de la zona centro del país. La ley no elimina por completo la asistencia en las zonas que quedan afuera del esquema general, pero cambia las reglas: el subsidio deja de ser universal y pasa al esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Eso significa que las familias de ciudades como Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca o Río Cuarto solo van a conservar el descuento si certifican condiciones de vulnerabilidad socioeconómica según los parámetros del Ministerio de Economía.
Para sumar los votos de los sectores dialoguistas, el oficialismo —a través del jefe de Gabinete— negoció compensaciones con gobernadores del Norte Grande, ligadas a las tarifas eléctricas de las llamadas «zonas cálidas» durante el verano. El criterio de universalidad por clima que había regido desde 2021 cedió ante una urgencia fiscal que el Gobierno nacional cifró en un déficit de casi $485.000 millones en el fondo fiduciario específico.
La letra chica que preocupa incluso en el sur
Durante el debate, la oposición advirtió que el texto aprobado licuará el beneficio incluso para quienes mantienen el estatus de zona fría. La reforma cambia la base de cálculo de la bonificación: el descuento se va a aplicar solo sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), y ya no sobre los componentes de transporte y distribución que engrosan el costo final de la factura.
Desde el oficialismo, los senadores defendieron la necesidad de «sincerar» el sistema tarifario y terminar con las distorsiones geográficas, apoyados en informes técnicos de la Secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, que sostienen que el esquema anterior subsidiaba el consumo de sectores de altos ingresos por el solo hecho de ser residenciales. Los bloques opositores y las entidades de usuarios, en cambio, advirtieron que la pérdida del subsidio automático puede llegar a duplicar el valor de las facturas residenciales del interior del país durante los bimestres invernales.
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